¿Es normal tener una ereccion durante un masaje?
En VARÓNICO las entendemos como lo que son: respuestas naturales del cuerpo. Acá te explicamos por qué pasan, qué significan y cómo vivir la experiencia sin vergüenza ni desconexión
1/10/20262 min read


Es una de las dudas más frecuentes. Y también una de las que más vergüenza generan.
La realidad es simple: tener una erección durante un masaje es completamente normal. No siempre tiene que ver con excitación sexual, ni con intención, ni con “querer algo más”.
Erección en un masaje convencional
En un masaje relajante o descontracturante, si aparece una erección no significa que estés excitado.
En ese momento no manda tu mente. Manda el cuerpo.
Lo que ocurre es una respuesta del sistema nervioso periférico:
se relajan los músculos
se dilatan los vasos sanguíneos
baja el estado de alerta
El cuerpo entra en descanso profundo. Y a veces, esa relajación se expresa así.
También puede pasar algo más, y es igual de normal. Durante un masaje convencional, ciertos roces involuntarios o maniobras cercanas a zonas como la ingle, la entrepierna o el interior de los muslos pueden intensificar esa relajación inicial y despertar un grado leve de excitación.
Eso no “desvirtúa” el masaje ni lo convierte en otra cosa. Está bien que ocurra.
Cuando no se reprime ni se juzga, ese pequeño despertar del deseo no genera tensión, sino que ayuda a que el cuerpo transforme la energía sexual en calma, bienestar y placer integrador.
Ahí el deseo deja de ser impulso y se vuelve regulación. Y el placer, lejos de incomodar, empieza a funcionar como medicina corporal.
Lo que realmente interrumpe la experiencia no es la erección, sino lo que suele venir después:
taparte
desconectarte del masaje
empezar a pensar “esto está mal”
tensarte para que “se vaya”
Ahí el cuerpo se cierra, la respiración se acorta y el masaje pierde efectividad. El masajista ya no puede trabajar con libertad y vos dejás de estar presente.
En VARÓNICO lo decimos claro:
las erecciones son bienvenidas. No incomodan. No molestan. No se juzgan.
Erección en un masaje sensitivo o Lingam
En los masajes sensitivos, tántricos o Lingam, la situación es distinta. Ahí sí trabajamos con el placer, la energía sexual y la intensidad corporal.
Por eso, es lógico que aparezca excitación. Forma parte de la experiencia. Tampoco hay juicio sobre tus genitales o tu forma de maniestar el placer.
Pero también puede pasar algo que sorprende a muchos hombres: a veces ocurre lo contrario.
Al venir con expectativa, con la idea de “tener que responder”, “demostrar hombría” o “rendir”, el cuerpo se bloquea. Los nervios ganan. Y la erección no aparece.
No es un problema físico. Es presión mental. En ambos casos —haya erección o no— la clave es la misma:
presencia.
Sin exigencia. Sin rendimiento. Sin juicio.
En VARÓNICO no venís a cumplir. Venís a sentir.
No hay que forzar nada, ni sostener nada, ni probar nada.
El cuerpo sabe. Y cuando se le da espacio, responde a su manera.
La invitación es simple: respirar, soltar expectativas y dejar que el cuerpo haga lo que tenga que hacer.
Ahí es donde el masaje deja de ser solo una técnica y se transforma en experiencia real.


